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Chamaca

Minificción Cocinera Por Lorena Vasconcelos La niña, como todas las madrugadas, se levantó antes que sus hermanos. Se puso el mandil, se recogió el rizado cabello, comenzó a echar tortilla, preparó el atole de panela, unos huevos al comal, calentó los frijoles y toreó chiles recién cortados para todos. — Debes aprender a cocinar bien, chamaca -le dijo su abuela apenas cumplió cinco años-, luego ahí las anda dejando el marido por flojas y haraganas.  La niña aprendió a cocinar todo tipo de guisos, sopas, panes, caldos, atoles y carnes. Era una costumbre familiar que apenas comenzaran a caminar, las niñas se siguieran derechito al fogón todos los días después del canto del gallo. La abuela así lo había aprendido, también su madre y sus hermanas. Por fin llegó el día, Lucía dejó de ser niña y asumió un nuevo destino histórico: se fue de la casa, estudió mucho, trabajó aún más y viajó por todo el mundo convertida en una de las mejores cocineras del milenio. Y es que, las niñas son au...

El Jardín de Niñas

El Jardín de Niñas*  Por Lorena Vasconcelos —¿Ya estamos todas?, preguntó la niña cigarra por el megáfono improvisado con una hoja de guayaba. —¡Sí!, gritaron bien fuerte iluminadas por la luna sorora seis mariposas, veinte catarinas, trece orugas, 240 hormigas rojas, cinco campamochas, cuatro libélulas, diez arañas, 27 moscas  y nueve escarabajitas. No eran ni la tercera parte de todas las niñas que habitaban el jardín, pero eran las suficientes para organizarse y sostener la red hecha de telaraña, hojas, hierba y varitas, que las pondría a salvo. —¡Ahí viene! -avisó la cigarrita-, ¡a la de tres, todas juntas!, una… dos… ¡tres! —¡Ni una más!, gritaron todas las niñas mientras dejaban caer una pesada red desde la rama de un limonar sobre un enorme sapo que llevaba varias semanas hostigando y comiéndose a las pequeñas insectas. El sapo ni se la esperaba, atrapado rodó hasta el fondo del desagüe pluvial. Permaneció ahí durante varios días enredado en el capullo jus...

TOC (Maki)

Por  Lorena Vasconcelos El Trastorno Obsesivo Compulsivo no era un diagnóstico oficial en el esposo de Maki, pero ella lo intuía. Entre otras rutinas familiares inquebrantables, se estacionaban siempre en la misma zona del único centro de abasto al que acudían juntos. Como cada martes de ofertas y desde hace ocho años, Maki saluda amablemente al mismo viene-viene: que cómo estará el clima, si es que hay mucha chamba, «por favor» y «gracias», «que le vaya bonito»; son las pocas pero amables frases que intercambian. Excepto por ese día, cuando Maki se enteró que su esposo también visitaba los viernes ese centro comercial con su otra familia, gracias a las fotos que el viene, viene tomó con su celular y finalmente se decidió a mostrarle. Ella sólo recuerda que se abrazó al adulto mayor y lloró todas sus dolorosas sospechas  hasta que pudo continuar su camino a la promoción de «3 x 2 en papel higiénico.» Más de ocho años ya de esa mañana que le cambió los días, qu...

Receta

Receta Por Lorena Vasconcelos Espolvoree el «condimento» sobre el plato de pozole rojo. Sirva con amabilidad exenta de toda sospecha. Ofrezca bebidas refrescantes. Espere cinco minutos a que el comensal se duerma. Tome los boletos, cargue la maleta, salga sin prisa y, no vuelva.

Ecocidio

Ecocidio  Por Lorena Vasconcelos —¡Fea!, ¡panzona!, gritaban varias voces a coro en el estanque. Cansada de mirar su cuerpo y sentir tristeza, la niña liebre pateó con fuerza hasta liberar el tejido de ramas y hojas que mantenía la represa.  Cuando los demás animales reclamaron el ecocidio, la pequeña sonrió y festejó que ya no tendrían cómo sostener sus ofensas. No habría más reflejos, mucho menos comparaciones, ni un estanque al cual caer después de las burlas y empujones. Ni tampoco, un bosque.

Nos iremos limpias

NOS IREMOS LIMPIAS Por Lorena Vasconcelos  Diecinueve días de búsqueda terminaron en la morgue con una hija reconociendo el cuerpo sin vida, mutilado y violado de su madre. El forense trata de controlar la acidez que sube despacio desde su estómago mientras toma inusualmente la mano de una joven que mira sin parpadear el amplio corte en la garganta helada de la mujer inerte.  Suspira, tiembla y explica que en unas horas tendrá el informe por escrito pero que si en alguna forma conforta saberlo… —Mi mamá se cortó el cuello y ya muerta le hicieron esto— interrumpió la voz casi ahogada de Mica, para la que ya nada sería consuelo desde ese momento, pero constatar ella misma ese dato, sí, la única fuente de temple para un siguiente día, cada día. Cinco años atrás, después de simultáneas marchas de mujeres sin precedente en su violento país, «Ofe» regresó del trabajo con dos navajas de bolsillo, le entregó una a su hija Mica para que se defendiera en caso de violenc...

Nos iremos limpias

NOS IREMOS LIMPIAS» Por Lorena Vasconcelos  Diecinueve días de búsqueda terminaron en la morgue con una hija reconociendo el cuerpo sin vida, mutilado y violado de su madre. El forense trata de controlar la acidez que sube despacio desde su estómago mientras toma inusualmente la mano de una joven que mira sin parpadear el amplio corte en la garganta helada de la mujer inerte.  Suspira, tiembla y explica que en unas horas tendrá el informe por escrito pero que si en alguna forma conforta saberlo… —Mi mamá se cortó el cuello y ya muerta le hicieron esto— interrumpió la voz casi ahogada de Mica, para la que ya nada sería consuelo desde ese momento, pero constatar ella misma ese dato, sí, la única fuente de temple para un siguiente día, cada día. Cinco años atrás, después de simultáneas marchas de mujeres sin precedente en su violento país, «Ofe» regresó del trabajo con dos navajas de bolsillo, le entregó una a su hija Mica para que se defendiera en caso de violenc...